Vender un piso por divorcio en Burgos: opciones y pasos
En un divorcio, la casa suele ser el asunto más difícil de resolver: es el mayor patrimonio común y, encima, cargado de emociones. Estas son las opciones ordenadas de la más sencilla a la más complicada.
Primero: ¿de quién es la casa?
El punto de partida es saber cómo está la propiedad. Si comprasteis la vivienda estando casados en gananciales, forma parte de la sociedad de gananciales y habrá que disolverla y liquidarla. Si figura a nombre de los dos por mitades (copropiedad o proindiviso), se reparte como tal. Ese detalle cambia los trámites, así que conviene confirmarlo con un abogado.
Opción 1: vender a un tercero y repartir
Si ambos estáis de acuerdo, vender la casa y repartir el dinero es la salida más limpia: pasáis página sin quedar atados por una propiedad ni una hipoteca en común. Requiere acuerdo en el precio, y ahí ayuda mucho partir de una valoración objetiva en lugar de la opinión de cada uno.
Opción 2: que uno se quede la casa (extinción de condominio)
Si uno quiere conservar la vivienda, puede comprar la parte del otro mediante una extinción de condominio. Fiscalmente suele ser más barato que una compraventa normal, porque no se paga el impuesto de transmisiones por comprar una casa entera, sino un impuesto reducido sobre la parte que se consolida.
La hipoteca conjunta: el punto delicado
Si aún debéis hipoteca y uno se queda la casa, hay que sacar al otro del préstamo mediante una novación con el banco. Cuidado con esto: aunque en el divorcio acordéis que paga solo uno, si el banco no acepta liberar al otro, ambos seguís respondiendo de la deuda frente al banco. Es un fleco que hay que cerrar sí o sí.
El derecho de uso de la vivienda (los hijos)
Si hay hijos y una sentencia atribuye el uso de la vivienda a uno de los cónyuges, ese derecho de uso se mantiene aunque la casa se venda o se reparta. Es decir: se puede vender, pero el comprador la adquiere con esa carga, lo que reduce su atractivo y su precio. Conviene tenerlo claro antes de sacarla al mercado.
Si no hay acuerdo: la división judicial
Cuando no hay forma de entenderse, cualquiera de los dos puede pedir al juzgado la división de la cosa común, que suele acabar en subasta. Es la peor opción para ambos (la casa se malvende y hay costes judiciales), así que merece la pena agotar antes el acuerdo.
El punto de partida: una valoración objetiva
Vendáis, os la quedéis o negociéis, todo empieza por una cifra en la que ambos podáis confiar. Una valoración con datos reales de mercado evita la típica discusión de «vale más / vale menos». En ValoraBurgos la obtenéis gratis en dos minutos, sin compromiso, como base objetiva para decidir.